Águila Imperial ibérica, la majestuosidad de la península

No hay en el cielo de la Península Ibérica, silueta más majestuosa y fascinante que la que proporciona el vuelo del ÁGUILA IMPERIAL IBÉRICA (Aquila adalberti). Inconfundible con su plumaje blanco en los hombros y parte alta de las alas, que contrasta con el color pardo oscuro del resto de plumas en su fase adulta, surca los cielos con una envergadura de entre 1,80 y 2,20 m, oteando y ejerciendo el control de su territorio, que con su simple acto de presencia y canto, en forma de ladridos, ahuyenta cualquier otro animal que pretenda entrometerse en su campo de influencia.  Rapaz especializada en la caza del conejo y cuya supervivencia depende, en gran medida, en la conservación de la población de estos lagomorfos. Siendo una especie endémica de la Península Ibérica, ocupa el cuadrante suroccidental de Iberia y habita, generalmente, en territorios con topografía suave o llana donde existe una buena cobertura arbórea. A lo largo de mis intentos de observar e inmortalizar en imágenes esta especie en su estado silvestre, he podido fotografiarla con éxito, tanto en fase juvenil (pajizo), como fase subadulta (damero( y fase adulta, en varias localidades como la Sierra Morena de Córdoba, el Parque Nacional de Monfragüe o la Reserva de la Biosfera de San Ildefonso El Espinar. A pesar de ser una especie catalogada como "en peligro de extinción", el Programa de Conservación del Águila Imperial Ibérica, está logrando recuperar su población. 


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